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Narrativa

Retirada.


Aquella noche nos reunimos en la plaza como respondiendo a un llamado natural.

Estábamos allí como cada fin de semana, para celebrar la vida, la juventud, el amor, si es que tal palabra cabía entre los encuentros casuales que se daban en algunos rincones.

Todos reunidos en aquel lugar, la gente del pueblo, los extranjeros, los rechazados, los pudientes, los populares, mis amigos y yo. Y entre todos nosotros se paseaba ella.

Esa mujer alegre, que Iba de aquí para allá, como danzando, haciendose de los brazos, las cinturas y los cuellos de algunos de los presentes, celebrando como nosotros, la vida, la juventud, y el amor.

Mis amigos y yo, la mirábamos. Conversábamos de otras cosas, como si la presencia de ella no nos interesara. Hasta que una de las chicas del grupo, hizo una breve e indirecta referencia a ella. Yo la miré casi alarmado. Otro miembro de nuestro pequeño circulo de amigos, llamado a la intriga por aquella referencia e ignorante de que hubiera habido alguna relación entre nosotros, espeto la pregunta.

-¿Quien es..?

El que estaba a su lado, tratando de disuadirlo pasándole el agua ardiente, lo interrumpió.

Quisimos ignorar lo que venia, tratando de evitar lo que ya era inevitable. No era la primera vez, así que seguimos como de costumbre. Dimos la espalda, miramos al rededor, iniciamos otras conversaciones.

Pero, continuó aquel con mayor insistencia a preguntar por esa muchacha, esa, que llamaba tanto la atención y cuya sola presencia se extendía sobre nosotros como una sombra del pasado, un espectro ineludible que se levantaba desde lo más recóndito de nuestras memorias.

Los demás de mis compañeros, sintiéndose solidarios, miraban sin mirar, queriendo obviar la situación que se avecinaba. Pero entonces se hizo silencio, un silencio como si toda aquella plaza hubiera callado, para que la pregunta de aquel volviera a resonar como un golpe en medio del vacío:

-¿Quien es ella?  Mirándonos con interés, sonriente por el alcohol.

Suspirando, como alguien que se entrega a un pelotón de fusilamiento, buscando a la mujer con la mirada, verificando una ilusión, levanté la cabeza, le miré con ojos de angustia y dije:

….

Las campanas de la iglesia doblaron, para anunciar la media noche, mientras mis labios pronunciaron su nombre por ultima vez.

En el rostro del curioso, una sorpresa desagradable, asintiendo como arrepentido por haber preguntado. Los demás continuaron en silencio por un momento, y entonces volvieron a posiciones anteriores, sepultando aquel tema de una vez y para siempre.

Yo melancólico, inicié mi retirada lentamente, amargado, vencido, cabizbajo, decidido a no volver nunca más, recordando que en aquella plaza en noches anteriores a esa, y en otros tiempos no muy lejanos, entre aquella misma concurrencia, alguna vez ella danzó, haciéndome del brazo, la cintura o el cuello, y su nombre ahora impronunciable, era mi deleite.

About redbarcheta1

Dany Brown, Santo Domingo, D.N. República Dominicana. Desde el 2004 labora para el Ministerio de Cultura (MC) como profesor de Historia de las bellas artes, en la Escuela Nacional de Artes Visuales.(ENAV) A partir del 2005 es incorporado al Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT), como asistente académico y administrativo. Es miembro de varios grupos socio-culturales y deportivos, entre estos Kiskeya Libre, Taller Narradores de Santo Domingo, y Cicloruta Dominicana.

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