//
you're reading...
Narrativa, Uncategorized

El libro de mis pensamientos.


El libro de mis pensamientos.

Fui encerrado en este lugar hacen años. En este cuarto oscuro paso los días sin otra cosa que lo esencial. La razón de mi reclusión dicen, es porque sé mucho, aunque ignoro en realidad lo que dicen ellos que sé.

Durante mucho tiempo estuve sólo, pero por temporadas me visitan algunos amigos. Sin embargo no vienen del exterior, sino desde aquí dentro. No piense nadie que estaré aquí pasivo, encerrado hasta que mi cabeza reviente… …Yo soy un ente pensante, sé lo que le puede hacer la soledad a uno.

Pero en fin, los que me encerraron aquí me dejan papel, tinta y pluma, cuando ven que se me acaba el material me traen más, hasta que confiese; Pero, no tengo nada que confesar. Utilizo todo este material para desarrollar mis habilidades, para crear mundos, de ahí vienen mis amigos.

No ha sido cosa fácil poder inspirarme, porque los recuerdos que tenia de mi libertad son vagos. Al menos en esta vieja celda hay unos orificios por donde husmeo hacia el exterior para percibir los cambios que suceden fuera.

Al estar aquí no me siento mal de ninguna manera, porque percibo que la vida en el exterior es más difícil, la realidad es implacable. Supongo que la gente perdió el juicio después de la publicación de mis libros. Lo que me lleva cada día a pensar sobre lo sucedido. Tal vez es la razón por la que los que me encerraron piensan que soy culpable de algo, pero no, no tengo nada que confesar.

Supongo que la gente se ha engañado en su percepción de la realidad, todos sus problemas, confusiones, complejidades y contradicciones son producto de los modelos que escogieron imitar.

La gente allá a fuera, imita a deportistas, estrellas de cine, músicos, y otros estereotipos, que simplemente siguieron los modelos creados en mis libros. La gente lee historias, las cree, y las imita, vez tras vez en una repetitiva práctica social que recicla mis fantasías.

Pero, yo no soy culpable de que ellos hayan perdido su buen juicio, por que como dice un dicho: “Cada cabeza es un mundo”. Todos tenemos la capacidad de ser más críticos y discriminar lo real de lo imaginario, y tener nuestras propias opiniones.

A raíz de esto, en mi soledad comencé a preguntarme, ¿cómo mis personajes, los mismos que contienen parte de mi personalidad, han podido convertirse en personas reales, afuera en el mundo exterior?

Para poder entender esta situación le preguntaba a uno de mis amigos favoritos, el Dr. Freud y él me aseguró, que todo el problema venia en principio de mi propia conciencia, la que dio vida a mis personajes. Según el, todo inició en mi infancia por la sobreprotección de mi madre y la ausente figura de mi padre, creando así una introspección, una búsqueda de personalidad que no encontraba en mi entorno.

Aun más, Freud argumentó que la televisión, ese antiguo aparato usado para distraer y entretener, abrió mi imaginación para aceptar la fantasía como parte esencial del entendimiento de la realidad, de forma que convertí dicha realidad en una dicotomía entre la sátira, y la crítica.

Desde entonces, me explicó Freud, mi parte creativa se estimuló para desarrollar historias. Así sucedió, pues en mi adolescencia anduve por los libros de mis maestros, de Wilde, Chejov, Tolstoi, Kafka, Stevenson, a ellos asalté, para crear de sus libros mis propios mundos, esos mundos que publiqué en mis libros años atrás y que las personas de allá afuera creyeron reales, llevándolos al desastre que veo por estos pequeños orificios en la pared.

Tal vez, la gente afuera me culpa por sus problemas. La economía global ha caído, las pandemias se han propagado, las guerras surgen en un lugar tras otro, y hay algunos que dicen ser los paladines que salvaran el mundo predicando una paz que ellos mismos no tienen.

Sin embargo, no he sido el culpable de estas cosas, y no, no confesare lo que quieren ellos que confiese.

Pero, si algo debo confesar, es que en mis conversaciones con mis amigos entendí que, como cada cabeza es un mundo, y mis mundos habían afectado a la gente real, pues era importante saber, como habría sido yo en esos mundos.

Así que me sumergí a un análisis de mi personalidad, desde mi infancia, hasta la actualidad y viajé a través de esos mundos y sus tiempos para visualizarme a mí mismo, como autor y protagonista de los sucesos que escribí.

De manera que inicié mi travesía hacia mi infancia con Long John Silver, viviendo aventuras como cazador de tesoros, buscaba amabilidad, belleza y verdad. Navegue por mundos extraños, faunas y floras exóticas, de lejanos territorios. Tuve la oportunidad de encontrar todas estas cosas, siempre junto a mi inseparable amigo Silver.

Pero llegado el tiempo, conforme crecía quedé solo en una isla, por lo menos eso pensaba hasta que tropecé con un tal Crusoe, quien en un lenguaje extraño me preguntaba que si yo era viernes, y trate de explicarle que no sabía quién era viernes, y mientras más le explicaba que no era viernes, más creía el que yo lo era.

Fue en este momento que comprendí dos cosas, la primera, que si es difícil hacerte entender con alguien que habla tu idioma, es aun más hacerlo con alguien que no. Lo otro que aprendí es que la soledad podía ser intolerable especialmente para alguien que había conocido un mundo moderno y ahora debía verse solitario en una isla.

Al compartir con Crusoe, llegue a comprender que en realidad él no estaba solo, sino que era una relación extraña en la que un hombre vivía de espaldas a una sociedad que simplemente lo ignoraba, y por tanto entre sí no había existencia del otro.

Tal vez así empezó todo allá afuera, una búsqueda de individualidad que los alejó unos de otros, ellos de todos y todos de ellos mismos. Por alguna razón quieren vincularme a mí con sus propias incertidumbres, pero yo no soy culpable, y no confesare lo que esas personas que me encerraron quieren que diga.

Aquí en esta celda, se puede sentir de todo. Se siente el vacío, se siente el frio, el calor, me siento a mi mismo en momentos en que necesito una mano amiga. Pero, allá afuera, no todos tienen quien les tienda una mano amiga, y ellos no son capaces de sentirse a ellos mismos.

Recuerdo, que tuve una amena conversación con un recluso en la bastilla, quien por alguna razón utilizaba una máscara; con él discerní que aunque estés en la situación más desesperante, tú razón es la única herramienta que puede rescatarte de la inminente tragedia. Puedes aceptar o no tu realidad, puedes entenderla, puedes categorizarla, y si es posible, salir de ella. La máscara que contenía al hombre, no era un símbolo de vergüenza, no, era un dispositivo que le transportaba a esos lugares apacibles dentro de su razón, donde encontraría la fuerza, la entereza y el orgullo para sobrevivir la adversidad.

En realidad todos usamos máscaras, le comenté en una ocasión a Freud, pero no las utilizamos para encontrar paz, sino para engañarnos a nosotros mismos cuando nos reflejamos ante el espejo de los demás. Somos hipócritas.

Definitivamente, es otra de las razones por las que la gente allá a fuera no pudo comprender mis obras, eran tan falsos, que se daban de intelectuales y no eran capaces de sintetizar verdades tan evidentes como estas. Quisieron imitar valores que no entendieron nunca, y aunque algunos crean que yo tengo algo que ver con eso, no confesaré, aunque vengan los que me encerraron y me torturen no les diré lo que quieren ellos que les diga.

En mis viajes a los distintos yo, llegué a apreciar que en la vida todo tiene una causa y una consecuencia, pero sobre todo existe el elemento que es causa y recibe las consecuencias. Esto lo aprendí del más flemático de los ingleses, un hombre llamado Holmes, que por alguna razón, no se si a manera de burla o simplemente era su manera de identificarse conmigo, me llamaba por la marca del abrigo de casimir gris que me regaló mi abuelo, un abrigo de la marca Watson.

Lo elemental de la realidad es que lo que veo por la ventana no es lo que perciben mis ojos, sino lo que pienso al verlo y la relación de esto con mi existencia. No es algo nuevo, desde luego, bien lo dijo Descartes: “Cogito ergo Sum.” [“Pienso, luego existo.”]

Pero estas cosas que pienso, no son las cosas que ve la gente allá a fuera, ellos perciben un mundo lleno de imágenes sin concepto, un mundo de “Copy and Paste”, toma este estilo francés o este ingles y pongámoslo aquí. Las apariencias engañan decían los ancianos, por eso tuve miedo al espejo, cristal de la banalidad.

“El espejo siempre miente”, decía Peart en una de sus famosas canciones.

El que mis pensamientos contengan estas ideas, me ha sido tal vez la causa de esta elemental situación de alienación, pero aun así mientras respire ni una sola palabra les diré a aquellos que me encerraron aquí.
He mantenido mi silencio, por tantos años y no podrán sacar nada de mí, mientras esta fría celda me contenga, podre ser dueño de lo que pienso, pero nunca seré esclavo de lo que ellos quieren que diga.

Al fin y al cabo, toda cabeza es un mundo, y el mundo es la realidad de los hechos y los hechos son el mundo y la realidad es diferente en cada cabeza, porque cada cabeza tiene sus mundos.

Nadie hará que diga lo que no es… …Y si el mundo hoy está así, no es porque yo calle, es porque ellos son mudos, son ciegos y sordos. Es suficiente con que yo sea como soy, para que entiendan que existen personas diferentes, que tenemos la facultad de hacer realidades nuestros sueños más allá de lo que otros piensan imposible.

No importa cuán encerrado me tengan, ni por cuánto tiempo guarde silencio, yo no diré lo que ellos quieren que diga.

Una vez más me asomo a las rendijas de la pared, para percibir el mundo exterior… mas allá de este espacio redondo, por estos dos círculos, veo un cuerpo, mi cuerpo; estoy sentando, atado con un traje que parece piyama y con mis brazos abrazando mi pecho. Desde estos dos agujeros, veo una sala brillante, donde están ellos… …ahí están los que me encerraron, vestidos con largas ropas blancas… y entre ellos, otros como yo, cobrando conciencia, están viendo la realidad…

Pero así como yo, Juan Salvador Gaviota, ellos tampoco hablaran porque ellos también entienden que cada cabeza es un mundo.

Dany Brown de la Cruz.
SEESCYT, Sto. Dgo. D.N.
16/10/2009 12:30 P.M.

Nota: Este fue una rescritura extraída de la memoria, ya que el manuscrito original escrito allá hacia el 2004 en la ciudad de puerto plata, se perdió entre el periodo de mi experiencia en Villa Tropicalia Santo Domingo Este y las tormentas de Olga y Noé, que afectaron la casa donde vivía en Miramar.

El manuscrito original era en realidad un dialogo y no un monologo, donde el personaje llamado Dmitry conversaba con un Doctor (Tal vez psiquiatra) y en sus conversaciones filosóficas de construían a Dmitry, quien luego del tiempo, se daba cuenta que el doctor no existía, y que su prisión no era tal, si no su propia conciencia, como en efecto pasa en esta versión.

Dmitry es el nombre de uno de los personajes de un cuento de Antón Chejov, de quien quede prendado al leerlo, “La señora del perro”. Se me hace delicioso pensar lo interesante que hubiese sido el propio Chejov interrogando a su personaje Dmitry Gurov.

About redbarcheta1

Dany Brown, Santo Domingo, D.N. República Dominicana. Desde el 2004 labora para el Ministerio de Cultura (MC) como profesor de Historia de las bellas artes, en la Escuela Nacional de Artes Visuales.(ENAV) A partir del 2005 es incorporado al Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT), como asistente académico y administrativo. Es miembro de varios grupos socio-culturales y deportivos, entre estos Kiskeya Libre, Taller Narradores de Santo Domingo, y Cicloruta Dominicana.

Discussion

6 thoughts on “El libro de mis pensamientos.

  1. [No, no confesaré, no les diré lo que ellos quieren que les diga]

    Profundo dilema el de Dmitry!

    Posted by Corazón | July 6, 2012, 11:30 pm
    • Corazon, el dilema de Dmitry, es en realidad el de cada uno de nosotros. Poder despertar de nuestra loca inconciencia, y ver la realidad, sin dejarse manipular por el sistema, a la vez que tratamos de preservar nuestros sueños, y fantasías.

      En la medida de lo posible buscar la virtud que existe en los demás, como en los personajes de las novelas o cuentos, y crear en cada cabeza un nuevo mundo.

      Posted by redbarcheta1 | July 7, 2012, 1:37 pm
  2. Hermoso relato entre la realidad y la fantasía. Un divertido baile con los personajes de la ficción a los que tanto admiramos. Recibe mi felicitación y mi abrazo.

    Posted by makinay | July 7, 2012, 9:11 am
  3. “Al estar aquí no me siento mal de ninguna manera, porque percibo que la vida en el exterior es más difícil, la realidad es implacable”. Empiezo desde aquí, pues me parece que me identifico con esta conversación tan real. Para mí deja de ser ficticia, porque muchas veces, ni nosotros mismos sabemos en que punto estamos. Por ejemplo, esa simple transición diaria de soñar y despertar es casi una fantasía, es una conversación, que te obliga a despertar la conciencia y dentro de ella nuestra cárcel.

    Un placer leerte, una maravilla navegar en la profundidad de tus análisis críticos internos y externos…

    Posted by Mairelys | July 8, 2012, 11:26 pm
    • Gracias Maire!

      Ciertamente, la vida puede ser una paradoja. Nuestra libertad soñada o nuestra real cárcel.

      Sin embargo, el resultado de nuestra vida está en nuestra mente, en la actitud que tomemos ante ella.

      La oportunidad está en nuestras manos y en nuestras cabezas, y como dice Dmitry: “Cada cabeza es un mundo.”, lo demás “A show of hands.”

      Posted by redbarcheta1 | July 8, 2012, 11:39 pm

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Blog Stats

  • 12,255 hits

Publicaciones anteriores

Derecho de autor

Safe Creative #1206150053838

Filosofia

Holstee Manifesto

%d bloggers like this: