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El titiritero.



El gran titiritero, from http://www.gillermotull.com

El titiritero de este circo era Juan.  Sin dudas, un maestro de las marionetas.

Todos los días realizaba su espectáculo, mientras los niños atónitos observaban.

Era asombroso ver a Juan sostener aquellos personajes endebles y darles ese aliento de vida.  Abrían sus grandes ojos, y miraban al público girando sus cabecitas de un lado a otro, al tiempo que la fingida voz de Juan les daba carácter.

Aquellos cuerpecitos de paja, se movían a merced del titiritero. A diario, los niños  aprendían lecciones de  vida.  Juan les enseñaba a asearse,  les instruía en etiqueta y protocolo, como ayudar en los que haceres de la casa, hasta les enseñaba lecciones de sexualidad.

El titiritero conocía muy bien el arte de convertir objetos inanimados en seres vivos. Nadie como Juan, era amable, educado, buen amigo;  se ganó poco a poco el afecto de todos.

La vida de circo nunca fue fácil, algunas veces las personas no entendían por que tenían que exponerse a la burla pública para vivir. Sin dudas, Juan con su gran destreza, ayudaba a disipar las preocupaciones de los adultos, los persuadía para que siguieran haciendo aquello por lo que podían vivir.

Aquellas figurillas arlequinescas, tenían el poder de mirar a la gente y programarlas para hacer lo que tenían que hacer. Pero no eran las figurillas las que convencían con sus grandes ojos, sus movimientos lentos y sus frágiles cuerpos de paja. Detrás de ese poder, estaba él, su voz se confundía con la imagen siniestra de las figuras, aquella voz tenebrosa que penetraba por los oídos de las gentes como mantras.

Con gran paciencia y destreza, Juan hacia sus sueños realidad. Quería ser un titiritero, no solo de títeres, sino de “títeres”.  Los diferentes y grotescos personajes del circo, la mujer barbuda, los siameses, los enanos, los payasos, en fin todas esas pobres mentes se traducían en una sola; la del titiritero. Hacían lo que se les ordenaba.

No  pasó mucho tiempo, para que el titiritero convenciera al dueño del circo, de que las marionetas fueran la atracción principal del pueblo. De esta manera, esas delicadas figurillas de ojos grandes, cuerpos de paja y voz macabra convencieron a todos en el pueblo de darle el poder total nada más y nada menos que al ser extraño que con hilos tejía ahora los destinos de todos; aquel ser extraño que nadie podía reconocer como tal.

Una vez hecho esto, no hubo limites para Juan.  Se hizo con los destinos de los municipios, de las ciudades, de las provincias, el país.

El mundo quedó a su merced.

Logró que las personas, eligiesen los lideres que el quería que gobernaran, los jugadores que el quería que fuesen famosos, hizo que la gente leyera los periódicos que publican sus ideas, pero…

…a pesar de sus logros, el tiempo en las manos suaves del titiritero pasó rápido, el espectáculo se hizo corto.

Juan el gran maestro del engaño, ha envejecido, sus grandes ojos se han apagado, su pequeño cuerpo de paja se ha deshilachado, y su voz macabra ya no convence.

Es hora de guardarlo en la maleta de donde salió hace tantos años.

About redbarcheta1

Dany Brown, Santo Domingo, D.N. República Dominicana. Desde el 2004 labora para el Ministerio de Cultura (MC) como profesor de Historia de las bellas artes, en la Escuela Nacional de Artes Visuales.(ENAV) A partir del 2005 es incorporado al Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT), como asistente académico y administrativo. Es miembro de varios grupos socio-culturales y deportivos, entre estos Kiskeya Libre, Taller Narradores de Santo Domingo, y Cicloruta Dominicana.

Discussion

8 thoughts on “El titiritero.

  1. Un relato maravilloso, te felicito.

    La idea para el cuento es sublime, y está narrado a la perfección… me he sumergido rápidamente en su lectura, llegándome enseguida ese sentimiento que la mayoría de seres humanos sufren hoy en dia; parecemos marionetas de nuestra propia sociedad.

    Cuídate Dany Brown.

    Te dejo un abrazo.

    Posted by aroint | May 27, 2010, 2:21 pm
    • Gracias!

      Como siempre, tus palabras son bien recibidas. Me alegra que te gustara. La verdad es así, de repente me llega a la cabeza aquella famosa canción de Eurythmics, sweet dreams are made of this; donde dice que alguien nos quiere usar, o alguien se quiere dejar usar.

      La vida pareciera un juego de manipulaciones e intenciones extrañas.

      Gracias, por leerme querido amigo.

      Pendiente mi visita a tus textos.

      Posted by redbarcheta1 | May 27, 2010, 6:19 pm
  2. que bueno es poder tener un buen juego de palabras, para decir lo q se quiere y lo que casi nadie se atreve, de una manera que puede ser y parece, pero no es y todo lo contrario tambien.jejej..un besaso primo del alma

    Posted by ia de la cruz | May 27, 2010, 4:51 pm
    • Gracias, primor. A veces tenemos intenciones de decir, en ocasiones tratamos decir, pero por lo general terminamos por guardar silencio; pues como decía Blanchot, es lo que sin querer hacemos todos al escribir.

      Posted by redbarcheta1 | May 28, 2010, 6:51 pm
  3. Wao…me encantó la idea central de esta historia. Me repente me dió una impotencia con esta situación. Precisamente por ver que en nuestra sociedad y quizás en otras; somos marionetas.

    Envejeció Juan. ¿Cuándo envejecerá nuestro titiritero?

    Saludos,
    D.-

    Posted by Demry | May 28, 2010, 1:21 pm
  4. Incredible story

    Posted by nikolaus weihnachten | June 19, 2010, 7:35 pm

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