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En la ciudad de la furia.


“Me veras caer Como un ave de presa

Me veras caer Sobre terrazas desiertas”

-Ciudad de la Furia, Gustavo Cerati.

La realidad.

Las noches en el populoso barrio de gualey tienden a ser terroríficamente oscuras, y sobre todo muy peligrosas. Pocos se atreverían a cruzar con tranquilidad, despues de las 7:00.

No pasa una noche en la que no se suscite un caso de violencia, y no resulte en muerte.

Lo que voy a relatar, me hace encrespar los pelos, pero así es como sucedió.

Era aproximadamente las 2:00 A.M., ya hacia un rato que había terminado de jugar dóminos con los tigueres del barrio, y aprestaba a mis asignaciones de la universidad.

Nuestra casa que estaba techada de zinc con tanto calor, parecía un horno. Como la pieza es pequeña, y en mi división están las ventanas, mi vieja me dijo: “Ramón, abre esas vainas a ver si no nos ahogamos”. Y yo como hijo obediente, le tomé la palabra.

Al abrir las persianas salomónicas, mire hacia abajo, a los callejones. La misma boca del lobo, a no ser por la pequeña farola que iluminaba en la esquina.

Tenia que hacer mi tarea, pero el ambiente cargado, no dejaba concentrarme, así que me perdí en la contemplación de todos los sueños que me pasaban por la cabeza.

Aun mirando por la ventana, entre los callejones y las casuchas, percibí el movimiento de algo que parecía ser un hombre. Pensé en no ser curioso, por si se trataba de esos intercambios acostumbrados, pero no era así, continúe observando atentamente esa sombra, hasta que se detuvo precisamente debajo de la única bombilla encendida.

Era un muchacho que en el momento no pude reconocer, estaba vestido con ropas deportivas, como acostumbran ahora, pero no era del “way”. El tipo estaba como perdido, al parecer estaba ubicando por cuál de los callejones se metería. Lo note medio nervioso, como deseperao, como si tuviese en algo raro. Se abrazaba, no sé si de frio, o de miedo, pero cruzaba las manos, se agarraba la cabeza, y daba paseítos como tratando de sabe pa’ donde era que se iba a tirar.

Si ese tipo no era del barrio, la iba a pasar muy mal, porque lo iban a virar como una media. De pronto, más arriba, bajando por los mismos callejones que el primero, se escuchó a alguien corriendo, y otro voció: Weyyyy cojio por ahí.

El muchacho, se puso “mosca”, y se metió por el primer callejón que encontró. Desde mi ventana, yo quise como ayudar al tipo, pero uno no sabe. Así que pa’ no mete ‘me al medio y tira ‘me el show, me subí pa’ la azotea, de donde se ve to! Claro, con cuidao, por que cuando viene a ve, me ubican.

La vaina, fue, que al tipo le ‘taban dando una carrera, al principio parecía que era un grupo que lo ‘taba gardiando, pero sólo uno iba detrás del. El chamaco, iba tocando las puertas y nadie salía. Lo que él no sabía era, que mientras corría, ‘taba dando vuelta en círculos por lo callejones. No es cualquiera que sabe salí de e te hoyo!

Y ahí volvían… y fue a parar bajo el mismo farol, tal vez pensó que era otro, je je… pero coño! En ese momento, me quede petrificado al observar al tipo, y no lo podía creer, pero ese tipo, ese tipo…

… Coño! No puede ser, seguí mirando, pero el tipo voltió la cara, y el perseguidor, lo llamo por su nombre, y en ese momento se me enfrió la sangre, quise vociar, pero no me salió la voz, creo que, hasta brinque para llamar la atención, pero no me vieron.

Entonces, cuando el de atrá le iba a dar alcance, se metieron a un edificio, donde antes había un almacén de cinco plantas ya abandonado. Por un instante, los perdí de vista, y pensé lo peor. Transcurrieron unos minutos, Todo en el más dramático y profundo silencio, hasta que estuvieron en la azotea y no hubo ya pa’ onde cojé.

Estaban frente a frente, casi podía entender el dialogo que tenían, debido al movimiento corporal.

El muchacho, juntaba las manos como diciendo hay no me mates, mientras el otro amenazador le hacía retroceder cada vez más cerca del borde apuntándole con una pistola. El de la pistola le reclamaba, algo, pues la agitaba, cada vez más amenazante.

A todo esto, nadie llamó a la policía, sabían que no vendrían. Nadie se asomó.

La ficción.

No sé, pienso que de esta manera escribiré la historia de tu asesinato. Morirás como un perro… Fatal… tú crees que el que me la hace no me la paga. Te equivocate papa.

-Poco a poco, Ramón, acorralo al sujeto hasta que no pudo retroceder ni un paso más, tan tan tan tan, tan, sonaron como cinco balazos, y el muchacho iba cayendo al vacio, como en cámara lenta.

Ramón se acerco a verlo caer con una sonrisa de satisfacción. Yo caía lentamente, como ave en picada, la sangre parecía llover sobre la terraza desierta, y pude verme al borde de la azotea. Y justo antes de escuchar mi cabeza golpear contra el piso…

…PUMMMM!!

…Golpea mi vieja la puerta, y dice:

“Que tu haces ido mirando por la ventana, deja de ‘ta soñando coño, y ponte a hacer la tarea.”

About redbarcheta1

Dany Brown, Santo Domingo, D.N. República Dominicana. Desde el 2004 labora para el Ministerio de Cultura (MC) como profesor de Historia de las bellas artes, en la Escuela Nacional de Artes Visuales.(ENAV) A partir del 2005 es incorporado al Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT), como asistente académico y administrativo. Es miembro de varios grupos socio-culturales y deportivos, entre estos Kiskeya Libre, Taller Narradores de Santo Domingo, y Cicloruta Dominicana.

Discussion

2 thoughts on “En la ciudad de la furia.

  1. Entre el otro día y hoy, he andado por tu espacio leyendo tu variada obra. Este relato me ha fascinado. Es facil deslizarse por la historia y sumergerse en ella. No le veo nada negativo que criticar.

    Saludos y cuídate

    Posted by aroint | May 21, 2010, 9:34 am
    • Heheh, gracias por tu apreciación.

      Sabes, algo que he aprendido es que siempre puedes hacer las cosas de diferente manera,
      y encontrar errores en nuestros escritos. El mismo Borges, a quien no he tenido el gusto de leer,
      y sin embargo he escuchado mucho, decía no conocerse, o estar en desacuerdo con parte de lo escrito al volver a leer sus primeras obras.

      En la ciudad de la furia, hay algunos que otros detalles que arreglar.
      Leyéndole hace poco a mi hermana, me mostró una inconsistencia casi imperceptible, cuando Ramón decide subir hacia la azotea.
      Cabe preguntarse cual azotea, si su casa era de laminas de zinc. Por el momento, he decidido no revisar errores hasta tener mayor número de obras.

      Es realmente emocionante, poder interactuar con personas que aprecien tu trabajo, lo lean con ojo critico, y puedan objetarle.

      Aroint desde el alma, Gracias.

      Posted by redbarcheta1 | May 21, 2010, 12:55 pm

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